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Gustavo Velásquez: “La fortaleza mental de muchos nos impide ir a un Mundial”

.
Luis Gonzalez
31 de mayo, 2026

A pocas horas de la 51.ª edición de la Cena de los Campeones, evento que ha reunido a las grandes figuras del deporte guatemalteco desde la década de los setenta, Gustavo Velásquez nos recibe en el salón del hotel donde se celebrará la gala. Va y viene, revisa detalles, conversa con colaboradores, pero también se da el tiempo para detenerse y mirar hacia atrás. En esa memoria, recuerda con especial satisfacción la oportunidad que tuvo de entrevistar al legendario piloto brasileño de Fórmula 1, Ayrton Senna, y compartir tiempo con él, una experiencia que, como tantas otras en su carrera, refuerza su mirada sobre el deporte y la exigencia del alto nivel.
Lo que sigue es una conversación que atraviesa su vida: sus inicios, sus referentes, su paso por los medios, su vigencia y, sobre todo, su forma de entender el periodismo y el fútbol.

En algún momento se dijo que su vocación inicial era la medicina. ¿Qué tan cierto es eso?
Fue una inclinación natural. Considero que la medicina es una de las profesiones más nobles, porque brinda la oportunidad de devolver la salud a las personas y, en muchos casos, de salvar vidas.

¿Y qué lo hizo cambiar hacia el periodismo?
Yo tuve antecedentes con el micrófono. Estando en cuarto año de primaria en la Casa Central, me pusieron a dialogar misa. Yo le iba diciendo a toda la feligresía lo que estaba diciendo el padre en latín (yo tenía el texto en español), porque así se daba la misa. Esa fue mi primera experiencia; tenía 10 años.

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¿Por qué el deporte como especialidad?
Esa respuesta es muy sencilla. Viví un tercio de mi vida a dos cuadras del Estadio Mateo Flores y a cinco cuadras del Campo Marte. Todo mi entorno giraba alrededor del deporte.

¿Cómo era esa infancia marcada por ese entorno?
Había un parquecito infantil e íbamos con mis primos, con mi mamá y vecinos, o veníamos al Campo Marte. Eran juegos bien interesantes, lástima que ya no existe.

¿Y su primer contacto con el estadio?
Comenzó a correrse la voz por toda la colonia de que el arquero de Comunicaciones, Guillermo Enríquez Gamboa, ‘la Pantera’, era un jugador muy espectacular. Entonces, siete u ocho de nosotros nos acercábamos a algún adulto y le decíamos: ‘¿Puedo entrar con usted, don?’. Así fue como empecé a ir al estadio.

.

¿Eso marcó su preferencia futbolística?
Tenía un gran equipo, desde Alfonso Vettorazzi hasta César, su hermano. Era un conjunto extraordinario que competía de tú a tú con rojos y cremas. Me tocó aguantar, sobre todo en la colonia, aquello de: ‘¿Por qué le vas a los soldados?’, pero así fue; esa era mi simpatía natural.

¿Qué lo destacaba?
Era cosa seria en el campo, tan flaquito y demás, pero era cosa seria. Por algo fue el mejor capitán de la selección de todos los tiempos.

¿Y de ahí su vínculo con Aurora?
—Tenía un gran equipo, desde Alfonso Vettorazzi hasta César, su hermano. Era un conjunto extraordinario que competía de tú a tú con rojos y cremas. Me tocó aguantar, sobre todo en la colonia, aquello de: ‘¿Por qué le vas a los soldados?’, pero así fue; esa era mi simpatía natural.

¿Y fuera del país?
Mi primera simpatía me la inculcó mi abuelo, por el Barcelona, River Plate, los Yankees, en Italia el Inter, en Inglaterra el “Man U”, en Alemania el Bayern, en México Chivas”.

¿Cómo se da su ingreso formal al periodismo?
Mario Ferretti, él me dio la oportunidad, me hizo la convocatoria por la radio, me mandó a cubrir un partido, yo tenía 22

¿Qué aprendió de él?
Dentro de tantas cosas, que copiar lo bueno no es malo

¿Y cómo nace la Cena de los Campeones?
La idea original es de Mario Ferretti, venía del Gráfico argentino; allá murió, aquí se quedó. Él dijo: lo vamos a hacer, consiguió un patrocinador, pero faltando 19 días llegó una carta diciendo que ya no podía. Entonces anduvimos hablando con uno, con otro, así se logró que no se muriera”.

¿Qué pasó cuando falleció Ferretti?
Cuando él falleció, el hoy exfutbolista Omar el Bocha Sanzogni medijo: ‘Esto no hay que dejarlo morir’, y se siguió, desde la del 78; después fue creciendo.

También asumió El Deportivo. ¿Cómo fue ese momento?
Cuando falleció don Mario, me mandaron a llamar. Jorge Carpio me dijo que confiaban en mí, que me quedaba con todo, incluyendo el salario; yo tenía 25 años.

¿Cuál fue la clave del éxito de ese suplemento?
Fuimos los primeros en comenzar a cubrir todos los juegos.

¿Qué importancia tenían los equipos de trabajo?
Tuve un equipo de colaboradores muy amplio, la mayoría ad honorem; ese tipo de gente le dio impulso, incluso hay gente que comenzó conmigo hace más de 30 años.

.

¿Cómo ha logrado mantenerse vigente tantos años?
He tratado de estar apegado a los tiempos, fundé Contacto Deportivo en el 87, y en el 2018 apareció un chico que me convenció de que las redes sociales eran el futuro, y nos movimos a Facebook, YouTube y TikTok.

¿Eso marcó un cambio importante?
Ese es un ángulo de la vigencia, pero también el mantener actividad constante; por ejemplo, llevo 21 años de haber regresado a Radio Nuevo Mundo.

¿Cómo ha cambiado el periodismo deportivo?
Antes entrábamos a camerinos, ahora muy poco; se han juntado muchos factores, entre ellos el mal uso de la relación periodista‑jugador; eso ha provocado limitaciones, pero al mismo tiempo es más profesional en los equipos.

¿Se ha deteriorado la relación?
Sí, porque también hay abuso, denigrar a jugadores, técnicos, eso ha proliferado; ahora cualquiera tiene un medio.

¿Y su postura ante eso?
Por naturaleza me ha gustado decir siempre las cosas; en el campo político hay una susceptibilidad impresionante, pero trato de usar bien la libertad que me dan.

¿Ha sido censurado?
No tanto como censura, lo que sí es que he tratado de usar bien esa libertad.

Su relación con José Antonio Corado ha sido larga. ¿Cómo se ha sostenido?
No nos parecemos, hay cosas que él maneja de esa manera y yo de otra, pero no nos metemos en el campo del otro, creo que eso ha sido clave.

¿Usted también ha narrado?
Sí, los dos éramos comentaristas, él se lanzó a narrar y se desarrolló, pero yo también he narrado. Le pongo un ejemplo, voy a narrar un ‘partido’ de máquinas, retroexcavadoras, motoniveladoras, les voy a dar tono como si fuera fútbol.

¿Cómo ha sido el impacto del periodismo en su vida familiar?
Mi señora anduvo mucho tiempo conmigo; luego, cuando vinieron los hijos, fuimos adaptando, hago tiempo, sobre todo los sábados, aunque hay un distanciamiento por la movilidad y la dinámica.

¿Hay herederos del oficio?
Hay uno que tiene madera, incluso me cubrió en la radio, lo hizo bastante bien, pero su trabajo no le da tiempo.

Después de tantos años, ¿por qué Guatemala no ha ido a un Mundial?
La fortaleza mental de muchos. Tenemos muy buenos jugadores en la técnica, capacidad de gol, pero no tan sólidos mentalmente como fue Jorge Roldan.

¿Fue esa generación la más cercana?
Sí, esa es la etapa más exitosa. Esa selección debió haber ido al Mundial de México 70.

.

¿Qué sucedió?
Ahí vinieron los directivos, Haití se movió a FIFA, logró que se repitiera un juego y, con lo que habían ganado allá, adiós, ellos fueron a la final.

¿Responsabilidad dirigencial?
Mala dirigencia, en eso también hemos tenido cada gente.

¿Cómo se ve Guatemala en el contexto regional?
Haití va a su segundo mundial, y si uno hace la lista, ya somos muy rezagados.

¿Y la última eliminatoria?
El 13 de noviembre que acaba de pasar fue tremendo, porque Guatemala parecía bloqueado de entrada con El Salvador, pero a la vuelta de los partidos regresó vivo para los dos juegos finales.

¿Qué lectura hace de ese cierre?
Ver, por ejemplo, que Haití va al mundial por segunda ocasión, y que no jugó ni siquiera en su país, y Curazao también clasificó.

¿Dónde sigue estando la diferencia?
Muy buenos jugadores en técnica, capacidad de gol, pero no tan sólidos mentalmente, esa es la diferencia.

¿Cuál es su sueño?
Sueño todavía con que Guatemala vaya a un mundial mayor.

¿Qué sintió en 2011 cuando se logró la clasificación juvenil?
Hasta me hicieron llorar; cuando dije ‘Guatemala es mundialista por primera vez’, se quebraba la voz.

¿Y su legado como periodista?
Me considero una persona honesta, si hay tentaciones de que me paguen por algo, los mando a volar, esa es la verdad.

Estamos a las puertas de un nuevo Mundial, ¿qué le genera?
Cada cuatro años se monta una fiesta, hay jugadores sensacionales, selecciones de primer nivel, puede ser una competencia atractiva.

¿Después de tanto recorrido, qué lo mantiene activo?
El deporte nunca se acaba, siempre hay algo nuevo.

Gustavo Velásquez: “La fortaleza mental de muchos nos impide ir a un Mundial”

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Luis Gonzalez
31 de mayo, 2026

A pocas horas de la 51.ª edición de la Cena de los Campeones, evento que ha reunido a las grandes figuras del deporte guatemalteco desde la década de los setenta, Gustavo Velásquez nos recibe en el salón del hotel donde se celebrará la gala. Va y viene, revisa detalles, conversa con colaboradores, pero también se da el tiempo para detenerse y mirar hacia atrás. En esa memoria, recuerda con especial satisfacción la oportunidad que tuvo de entrevistar al legendario piloto brasileño de Fórmula 1, Ayrton Senna, y compartir tiempo con él, una experiencia que, como tantas otras en su carrera, refuerza su mirada sobre el deporte y la exigencia del alto nivel.
Lo que sigue es una conversación que atraviesa su vida: sus inicios, sus referentes, su paso por los medios, su vigencia y, sobre todo, su forma de entender el periodismo y el fútbol.

En algún momento se dijo que su vocación inicial era la medicina. ¿Qué tan cierto es eso?
Fue una inclinación natural. Considero que la medicina es una de las profesiones más nobles, porque brinda la oportunidad de devolver la salud a las personas y, en muchos casos, de salvar vidas.

¿Y qué lo hizo cambiar hacia el periodismo?
Yo tuve antecedentes con el micrófono. Estando en cuarto año de primaria en la Casa Central, me pusieron a dialogar misa. Yo le iba diciendo a toda la feligresía lo que estaba diciendo el padre en latín (yo tenía el texto en español), porque así se daba la misa. Esa fue mi primera experiencia; tenía 10 años.

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¿Por qué el deporte como especialidad?
Esa respuesta es muy sencilla. Viví un tercio de mi vida a dos cuadras del Estadio Mateo Flores y a cinco cuadras del Campo Marte. Todo mi entorno giraba alrededor del deporte.

¿Cómo era esa infancia marcada por ese entorno?
Había un parquecito infantil e íbamos con mis primos, con mi mamá y vecinos, o veníamos al Campo Marte. Eran juegos bien interesantes, lástima que ya no existe.

¿Y su primer contacto con el estadio?
Comenzó a correrse la voz por toda la colonia de que el arquero de Comunicaciones, Guillermo Enríquez Gamboa, ‘la Pantera’, era un jugador muy espectacular. Entonces, siete u ocho de nosotros nos acercábamos a algún adulto y le decíamos: ‘¿Puedo entrar con usted, don?’. Así fue como empecé a ir al estadio.

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¿Eso marcó su preferencia futbolística?
Tenía un gran equipo, desde Alfonso Vettorazzi hasta César, su hermano. Era un conjunto extraordinario que competía de tú a tú con rojos y cremas. Me tocó aguantar, sobre todo en la colonia, aquello de: ‘¿Por qué le vas a los soldados?’, pero así fue; esa era mi simpatía natural.

¿Qué lo destacaba?
Era cosa seria en el campo, tan flaquito y demás, pero era cosa seria. Por algo fue el mejor capitán de la selección de todos los tiempos.

¿Y de ahí su vínculo con Aurora?
—Tenía un gran equipo, desde Alfonso Vettorazzi hasta César, su hermano. Era un conjunto extraordinario que competía de tú a tú con rojos y cremas. Me tocó aguantar, sobre todo en la colonia, aquello de: ‘¿Por qué le vas a los soldados?’, pero así fue; esa era mi simpatía natural.

¿Y fuera del país?
Mi primera simpatía me la inculcó mi abuelo, por el Barcelona, River Plate, los Yankees, en Italia el Inter, en Inglaterra el “Man U”, en Alemania el Bayern, en México Chivas”.

¿Cómo se da su ingreso formal al periodismo?
Mario Ferretti, él me dio la oportunidad, me hizo la convocatoria por la radio, me mandó a cubrir un partido, yo tenía 22

¿Qué aprendió de él?
Dentro de tantas cosas, que copiar lo bueno no es malo

¿Y cómo nace la Cena de los Campeones?
La idea original es de Mario Ferretti, venía del Gráfico argentino; allá murió, aquí se quedó. Él dijo: lo vamos a hacer, consiguió un patrocinador, pero faltando 19 días llegó una carta diciendo que ya no podía. Entonces anduvimos hablando con uno, con otro, así se logró que no se muriera”.

¿Qué pasó cuando falleció Ferretti?
Cuando él falleció, el hoy exfutbolista Omar el Bocha Sanzogni medijo: ‘Esto no hay que dejarlo morir’, y se siguió, desde la del 78; después fue creciendo.

También asumió El Deportivo. ¿Cómo fue ese momento?
Cuando falleció don Mario, me mandaron a llamar. Jorge Carpio me dijo que confiaban en mí, que me quedaba con todo, incluyendo el salario; yo tenía 25 años.

¿Cuál fue la clave del éxito de ese suplemento?
Fuimos los primeros en comenzar a cubrir todos los juegos.

¿Qué importancia tenían los equipos de trabajo?
Tuve un equipo de colaboradores muy amplio, la mayoría ad honorem; ese tipo de gente le dio impulso, incluso hay gente que comenzó conmigo hace más de 30 años.

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¿Cómo ha logrado mantenerse vigente tantos años?
He tratado de estar apegado a los tiempos, fundé Contacto Deportivo en el 87, y en el 2018 apareció un chico que me convenció de que las redes sociales eran el futuro, y nos movimos a Facebook, YouTube y TikTok.

¿Eso marcó un cambio importante?
Ese es un ángulo de la vigencia, pero también el mantener actividad constante; por ejemplo, llevo 21 años de haber regresado a Radio Nuevo Mundo.

¿Cómo ha cambiado el periodismo deportivo?
Antes entrábamos a camerinos, ahora muy poco; se han juntado muchos factores, entre ellos el mal uso de la relación periodista‑jugador; eso ha provocado limitaciones, pero al mismo tiempo es más profesional en los equipos.

¿Se ha deteriorado la relación?
Sí, porque también hay abuso, denigrar a jugadores, técnicos, eso ha proliferado; ahora cualquiera tiene un medio.

¿Y su postura ante eso?
Por naturaleza me ha gustado decir siempre las cosas; en el campo político hay una susceptibilidad impresionante, pero trato de usar bien la libertad que me dan.

¿Ha sido censurado?
No tanto como censura, lo que sí es que he tratado de usar bien esa libertad.

Su relación con José Antonio Corado ha sido larga. ¿Cómo se ha sostenido?
No nos parecemos, hay cosas que él maneja de esa manera y yo de otra, pero no nos metemos en el campo del otro, creo que eso ha sido clave.

¿Usted también ha narrado?
Sí, los dos éramos comentaristas, él se lanzó a narrar y se desarrolló, pero yo también he narrado. Le pongo un ejemplo, voy a narrar un ‘partido’ de máquinas, retroexcavadoras, motoniveladoras, les voy a dar tono como si fuera fútbol.

¿Cómo ha sido el impacto del periodismo en su vida familiar?
Mi señora anduvo mucho tiempo conmigo; luego, cuando vinieron los hijos, fuimos adaptando, hago tiempo, sobre todo los sábados, aunque hay un distanciamiento por la movilidad y la dinámica.

¿Hay herederos del oficio?
Hay uno que tiene madera, incluso me cubrió en la radio, lo hizo bastante bien, pero su trabajo no le da tiempo.

Después de tantos años, ¿por qué Guatemala no ha ido a un Mundial?
La fortaleza mental de muchos. Tenemos muy buenos jugadores en la técnica, capacidad de gol, pero no tan sólidos mentalmente como fue Jorge Roldan.

¿Fue esa generación la más cercana?
Sí, esa es la etapa más exitosa. Esa selección debió haber ido al Mundial de México 70.

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¿Qué sucedió?
Ahí vinieron los directivos, Haití se movió a FIFA, logró que se repitiera un juego y, con lo que habían ganado allá, adiós, ellos fueron a la final.

¿Responsabilidad dirigencial?
Mala dirigencia, en eso también hemos tenido cada gente.

¿Cómo se ve Guatemala en el contexto regional?
Haití va a su segundo mundial, y si uno hace la lista, ya somos muy rezagados.

¿Y la última eliminatoria?
El 13 de noviembre que acaba de pasar fue tremendo, porque Guatemala parecía bloqueado de entrada con El Salvador, pero a la vuelta de los partidos regresó vivo para los dos juegos finales.

¿Qué lectura hace de ese cierre?
Ver, por ejemplo, que Haití va al mundial por segunda ocasión, y que no jugó ni siquiera en su país, y Curazao también clasificó.

¿Dónde sigue estando la diferencia?
Muy buenos jugadores en técnica, capacidad de gol, pero no tan sólidos mentalmente, esa es la diferencia.

¿Cuál es su sueño?
Sueño todavía con que Guatemala vaya a un mundial mayor.

¿Qué sintió en 2011 cuando se logró la clasificación juvenil?
Hasta me hicieron llorar; cuando dije ‘Guatemala es mundialista por primera vez’, se quebraba la voz.

¿Y su legado como periodista?
Me considero una persona honesta, si hay tentaciones de que me paguen por algo, los mando a volar, esa es la verdad.

Estamos a las puertas de un nuevo Mundial, ¿qué le genera?
Cada cuatro años se monta una fiesta, hay jugadores sensacionales, selecciones de primer nivel, puede ser una competencia atractiva.

¿Después de tanto recorrido, qué lo mantiene activo?
El deporte nunca se acaba, siempre hay algo nuevo.

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