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Guatemala confirma 80 casos humanos y expansión del gusano barrenador

.
Alicia Utrera
30 de agosto, 2025

Guatemala enfrenta un repunte de la miasis por gusano barrenador, una parasitosis que afecta tanto a animales como a personas. El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) advierte que el brote avanza con rapidez y que ya se han confirmado decenas de pacientes en distintas regiones del país.

Es noticia. El MSPAS informó que la curva de contagios humanos por gusano barrenador ha mostrado un aumento acelerado en los últimos tres meses. Las autoridades destacan que el primer caso se reportó en mayo y que, a finales de agosto, la situación ya involucra buena parte del territorio.

  • El brote se ha expandido a 18 de 22 departamentos, lo que muestra la velocidad de dispersión de la plaga. Chiquimula, Guatemala y Suchitepéquez concentran la mayor cantidad de reportes.

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  • Los grupos de edad más afectados son adultos de entre 35 y 64 años (46 %) y mayores de 65 años (36 %). Niños y jóvenes representan solo 18 % de los casos.

  • La alerta epidemiológica se mantiene activa y las autoridades llaman a reforzar medidas de higiene, además de reportar sospechas en animales mediante la aplicación móvil del MAGA.

Cómo funciona. El gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) es la larva de una mosca que deposita huevos en heridas abiertas. Al eclosionar, las larvas se alimentan de tejidos vivos, causando infecciones dolorosas y de rápida progresión que requieren tratamiento inmediato.

  • Los síntomas en humanos incluyen dolor agudo, inflamación, secreción y mal olor en la herida, lo que obliga a buscar atención médica temprana.

  • “No se transmite por carne ni leche”, enfatiza el MSPAS. El único riesgo de contagio ocurre con heridas expuestas al vector.

  • En animales, la parasitosis afecta productividad y salud, lo que implica pérdidas económicas para el sector agropecuario y encarece el control sanitario.

Datos clave. Además de los casos humanos, el brote impacta con fuerza en el ganado y en mascotas. El MAGA reporta miles de animales afectados y despliega operativos de inspección y control para frenar el avance de la plaga.

  • Al 22 de agosto se contabilizan 1,888 animales infectados, de los cuales 537 son perros, lo que refleja que la parasitosis no se limita al ámbito pecuario.

  • Solo en una semana de agosto, autoridades revisaron más de 9000 animales en Izabal y Petén, con el fin de detectar focos activos de infestación.

  • El costo económico es significativo: afecta la producción bovina y genera gastos extra en medicamentos, vigilancia y asistencia veterinaria.

Hemeroteca.  La reaparición del gusano barrenador marca un retroceso tras dos décadas de ausencia en Guatemala. El primer caso bovino se confirmó en octubre de 2024 y, desde entonces, la situación ha evolucionado de manera acelerada hasta convertirse en un brote nacional.

  • El 28 de octubre de 2024 se detectó una ternera infectada, lo que puso fin a 20 años de erradicación oficial de la plaga en el país.

  • El 9 de mayo de 2025 se diagnosticó el primer caso humano en Chiquimula, seguido de 16 pacientes a mediados de junio.

  • Para finales de agosto, el número de contagios alcanzó los 80, lo que refleja que el brote ya es el más importante de la región en los últimos años.

Balance. El brote de gusano barrenador en Guatemala representa un desafío de salud pública y productiva que combina factores epidemiológicos, económicos y sociales. Aunque no existe riesgo de transmisión por alimentos, el costo de la propagación recae tanto en el sistema de salud como en la ganadería.

  • El incremento de casos en menos de tres meses evidencia fallas en la vigilancia preventiva y la necesidad de reforzar la coordinación interinstitucional.

  • La expansión en animales compromete la productividad del campo y amenaza el patrimonio de familias rurales, que dependen de su ganado como sustento.

  • La sostenibilidad de las acciones dependerá de inversión constante en educación sanitaria, controles veterinarios y participación ciudadana para contener futuros brotes.

 

Guatemala confirma 80 casos humanos y expansión del gusano barrenador

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Alicia Utrera
30 de agosto, 2025

Guatemala enfrenta un repunte de la miasis por gusano barrenador, una parasitosis que afecta tanto a animales como a personas. El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) advierte que el brote avanza con rapidez y que ya se han confirmado decenas de pacientes en distintas regiones del país.

Es noticia. El MSPAS informó que la curva de contagios humanos por gusano barrenador ha mostrado un aumento acelerado en los últimos tres meses. Las autoridades destacan que el primer caso se reportó en mayo y que, a finales de agosto, la situación ya involucra buena parte del territorio.

  • El brote se ha expandido a 18 de 22 departamentos, lo que muestra la velocidad de dispersión de la plaga. Chiquimula, Guatemala y Suchitepéquez concentran la mayor cantidad de reportes.

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  • Los grupos de edad más afectados son adultos de entre 35 y 64 años (46 %) y mayores de 65 años (36 %). Niños y jóvenes representan solo 18 % de los casos.

  • La alerta epidemiológica se mantiene activa y las autoridades llaman a reforzar medidas de higiene, además de reportar sospechas en animales mediante la aplicación móvil del MAGA.

Cómo funciona. El gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) es la larva de una mosca que deposita huevos en heridas abiertas. Al eclosionar, las larvas se alimentan de tejidos vivos, causando infecciones dolorosas y de rápida progresión que requieren tratamiento inmediato.

  • Los síntomas en humanos incluyen dolor agudo, inflamación, secreción y mal olor en la herida, lo que obliga a buscar atención médica temprana.

  • “No se transmite por carne ni leche”, enfatiza el MSPAS. El único riesgo de contagio ocurre con heridas expuestas al vector.

  • En animales, la parasitosis afecta productividad y salud, lo que implica pérdidas económicas para el sector agropecuario y encarece el control sanitario.

Datos clave. Además de los casos humanos, el brote impacta con fuerza en el ganado y en mascotas. El MAGA reporta miles de animales afectados y despliega operativos de inspección y control para frenar el avance de la plaga.

  • Al 22 de agosto se contabilizan 1,888 animales infectados, de los cuales 537 son perros, lo que refleja que la parasitosis no se limita al ámbito pecuario.

  • Solo en una semana de agosto, autoridades revisaron más de 9000 animales en Izabal y Petén, con el fin de detectar focos activos de infestación.

  • El costo económico es significativo: afecta la producción bovina y genera gastos extra en medicamentos, vigilancia y asistencia veterinaria.

Hemeroteca.  La reaparición del gusano barrenador marca un retroceso tras dos décadas de ausencia en Guatemala. El primer caso bovino se confirmó en octubre de 2024 y, desde entonces, la situación ha evolucionado de manera acelerada hasta convertirse en un brote nacional.

  • El 28 de octubre de 2024 se detectó una ternera infectada, lo que puso fin a 20 años de erradicación oficial de la plaga en el país.

  • El 9 de mayo de 2025 se diagnosticó el primer caso humano en Chiquimula, seguido de 16 pacientes a mediados de junio.

  • Para finales de agosto, el número de contagios alcanzó los 80, lo que refleja que el brote ya es el más importante de la región en los últimos años.

Balance. El brote de gusano barrenador en Guatemala representa un desafío de salud pública y productiva que combina factores epidemiológicos, económicos y sociales. Aunque no existe riesgo de transmisión por alimentos, el costo de la propagación recae tanto en el sistema de salud como en la ganadería.

  • El incremento de casos en menos de tres meses evidencia fallas en la vigilancia preventiva y la necesidad de reforzar la coordinación interinstitucional.

  • La expansión en animales compromete la productividad del campo y amenaza el patrimonio de familias rurales, que dependen de su ganado como sustento.

  • La sostenibilidad de las acciones dependerá de inversión constante en educación sanitaria, controles veterinarios y participación ciudadana para contener futuros brotes.

 

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