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Artistas guatemaltecos llevan su voz a la Bienal de Sídney

Fotografía: Fundación Paiz
Alicia Utrera
20 de abril, 2026

Guatemala volvió a aparecer en el mapa del arte contemporáneo global. Cinco artistas nacionales participaron en la 25.ª Bienal de Sídney, uno de los encuentros más relevantes del circuito internacional, y regresaron al país tras exponer su trabajo en una plataforma que reúne miradas diversas sobre identidad, memoria y territorio.

La edición 2026 de la Bienal de Sídney reúne a 83 artistas y colectivos provenientes de 37 países, bajo una propuesta curatorial que explora temas como la memoria, la supresión y las perspectivas indígenas. En ese contexto, la presencia guatemalteca adquiere un peso particular al dialogar desde experiencias históricas y culturales propias.

Los representantes nacionales fueron Ángel Poyón, Angélica Serech, Edgar Calel, Fernando Poyón y Sandra Monterroso, quienes llevaron propuestas que conectan con narrativas contemporáneas, pero ancladas en realidades locales.

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La bienal, inaugurada el 14 de marzo y abierta hasta el 14 de junio en Australia, está dirigida por la curadora Hoor Al Qasimi, quien plantea un enfoque centrado en las historias de los territorios y en procesos colaborativos, con una programación multidisciplinaria y experimental.

El rol de Fundación Paiz como puente

Detrás de esta participación hay un trabajo sostenido. Fundación Paiz ha consolidado su papel como articulador entre artistas guatemaltecos y plataformas internacionales, apostando por la profesionalización y visibilidad del sector.

“Trabajamos para que cada vez más artistas se inserten en circuitos internacionales”, señaló Sonia Hurtarte, directora ejecutiva de la organización. Según explicó, espacios como la Bienal de Arte Paiz han sido clave para generar conexiones que trascienden fronteras.

Desde la perspectiva de los artistas, ese acompañamiento marca una diferencia. Sandra Monterroso destacó que estos procesos permiten establecer vínculos con curadores y espacios internacionales, elementos determinantes para construir una trayectoria sostenida.

Más allá de Sídney: una estrategia de internacionalización

La participación en Australia no es un hecho aislado. Fundación Paiz confirmó también su presencia en la preapertura de la Bienal de Venecia, uno de los escenarios más influyentes del arte contemporáneo.

El objetivo es ampliar redes, generar alianzas estratégicas y posicionar a Guatemala dentro de un circuito donde el arte dialoga cada vez más con el diseño, la tecnología y las dinámicas globales.

Una apuesta de largo plazo

Con más de cuatro décadas de trayectoria, Fundación Paiz ha construido una plataforma que busca entender el arte no solo como expresión, sino como derecho y herramienta de desarrollo cultural. Iniciativas como el Premio Literario Mario Monteforte Toledo y la Bienal de Arte Paiz forman parte de ese ecosistema.

La presencia en la Bienal es una muestra de que el arte guatemalteco no solo participa, sino que empieza a consolidarse como una voz relevante en conversaciones globales que hoy atraviesan identidad, territorio y memoria.

Artistas guatemaltecos llevan su voz a la Bienal de Sídney

Fotografía: Fundación Paiz
Alicia Utrera
20 de abril, 2026

Guatemala volvió a aparecer en el mapa del arte contemporáneo global. Cinco artistas nacionales participaron en la 25.ª Bienal de Sídney, uno de los encuentros más relevantes del circuito internacional, y regresaron al país tras exponer su trabajo en una plataforma que reúne miradas diversas sobre identidad, memoria y territorio.

La edición 2026 de la Bienal de Sídney reúne a 83 artistas y colectivos provenientes de 37 países, bajo una propuesta curatorial que explora temas como la memoria, la supresión y las perspectivas indígenas. En ese contexto, la presencia guatemalteca adquiere un peso particular al dialogar desde experiencias históricas y culturales propias.

Los representantes nacionales fueron Ángel Poyón, Angélica Serech, Edgar Calel, Fernando Poyón y Sandra Monterroso, quienes llevaron propuestas que conectan con narrativas contemporáneas, pero ancladas en realidades locales.

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La bienal, inaugurada el 14 de marzo y abierta hasta el 14 de junio en Australia, está dirigida por la curadora Hoor Al Qasimi, quien plantea un enfoque centrado en las historias de los territorios y en procesos colaborativos, con una programación multidisciplinaria y experimental.

El rol de Fundación Paiz como puente

Detrás de esta participación hay un trabajo sostenido. Fundación Paiz ha consolidado su papel como articulador entre artistas guatemaltecos y plataformas internacionales, apostando por la profesionalización y visibilidad del sector.

“Trabajamos para que cada vez más artistas se inserten en circuitos internacionales”, señaló Sonia Hurtarte, directora ejecutiva de la organización. Según explicó, espacios como la Bienal de Arte Paiz han sido clave para generar conexiones que trascienden fronteras.

Desde la perspectiva de los artistas, ese acompañamiento marca una diferencia. Sandra Monterroso destacó que estos procesos permiten establecer vínculos con curadores y espacios internacionales, elementos determinantes para construir una trayectoria sostenida.

Más allá de Sídney: una estrategia de internacionalización

La participación en Australia no es un hecho aislado. Fundación Paiz confirmó también su presencia en la preapertura de la Bienal de Venecia, uno de los escenarios más influyentes del arte contemporáneo.

El objetivo es ampliar redes, generar alianzas estratégicas y posicionar a Guatemala dentro de un circuito donde el arte dialoga cada vez más con el diseño, la tecnología y las dinámicas globales.

Una apuesta de largo plazo

Con más de cuatro décadas de trayectoria, Fundación Paiz ha construido una plataforma que busca entender el arte no solo como expresión, sino como derecho y herramienta de desarrollo cultural. Iniciativas como el Premio Literario Mario Monteforte Toledo y la Bienal de Arte Paiz forman parte de ese ecosistema.

La presencia en la Bienal es una muestra de que el arte guatemalteco no solo participa, sino que empieza a consolidarse como una voz relevante en conversaciones globales que hoy atraviesan identidad, territorio y memoria.

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